Queremos más Neil Gaiman: siete novelas aún sin adaptar que serían buenas series de televisión

De su cabeza y su pluma salieron ‘Lucifer’ o ‘Buenos presagios’, pero tiene mucho más que ofrecer

Le queda mucho para alcanzar a Stephen King en cuanto a volumen, pero Neil Gaiman se ha convertido en los últimos años en todo un filón a la hora de encontrar material para convertir en serie. A su escritura le debemos la divertida Buenos Presagios (2019), la ambiciosa American Gods (2017), la extraña Historias probables de Neil Gaiman (2016), las animadas Los eternos (2014) y Shamanic Princess (1996–1997), la noventera Neverwhere y la siempre apetecible Lucifer (2017). En camino está The Sandman, de la que hace poco se anunció parte del reparto.

A día de hoy, no hay duda de que Neil Gaiman es uno de los mejores escritores de género fantástico y de terror. No en vano ha ganado varias veces algunos de los premios más prestigiosos dentro de su ámbito como el Will Eisner, el Hugo y el Bram Stoker. Además, es un autor realmente versátil. Lo mismo escribe novelas para un público más adulto que para niños o se lanza al guion de cómics. Y, aunque tiene trabajos mejores y trabajos menores (nadie es infalible), todavía tiene mucho que ofrecer para adaptar. Aquí van siete sugerencias que estaría muy bien ver cobrar vida en la pantalla pequeña, empezando por dos que ya tuvieron película.

‘Stardust’ (1999)

La aventura de aquel joven algo atolondrado y enamoradizo llamado Tristan Thorn, que abandonó la tranquilidad de su aldea para cruzar a la prohibida tierra mágica con la misión de recoger una estrella caída y hacerle entrega de ella a su amada, fue adaptada al cine en 2007. Matthew Vaughn, director de la película, contó con Charlie Cox como Tristan y con Claire Danes como la estrella Yvaine antes de que ambos triunfasen en televisión como Daredevil y Carrie Mathison. En aquella, Robert DeNiro nos regaló un pirata maravilloso y Michelle Pfeiffer, a una bruja en busca de la eterna juventud. La novela ya fue adaptada y de manera sobresaliente, por cierto, pero ¿quién diría que no a una serie centrada las aventuras del Capitán Shakespeare y su tripulación?

‘Coraline’ (2002)

A Gaiman le llovieron los reconocimientos por esta novela corta para niños no muy miedosos y jóvenes: el Hugo, el Nébula y el Bram Stoker. No es para menos. Henry Selick, director de Pesadilla antes de Navidad, adaptó el libro y dirigió la película rodada en stop motion. Coraline es una niña cansada de que sus padres no le hagan caso y trabajen demasiado. Al mudarse a un edificio de apartamentos algo antiguo, descubre una puerta que le lleva a un mundo idéntico al suyo donde sus habitantes son los mismos, pero más divertidos, despreocupados y con botones en lugar de ojos. De su viaje y el aprendizaje que realiza la niña va Coraline.

‘Los hijos de Anansi’ (2005)

Esta novela, mucho más fácil de leer y menos densa que American Gods, no deja de ser un drama familiar con dioses de por medio. En este caso el de la prole de Anansi, llamado Mr. Nancy en American Gods. A su muerte, uno de sus hijos descubre que su padre era un dios y que le ha dejado como herencia un hermano con una vida mucho más divertida y lujosa que la suya. A los dos, ya adultos, no les queda más remedio que aprender a convivir (a la fuerza y dando lugar a situaciones muy molestas). Uno de ellos es Charlie, un tipo con una existencia que podría describirse como normal y residente en Londres. El otro es Araña, dispuesto a poner patas arriba la normalidad aburrida de su recién descubierto hermano, que no termina de asimilar que de pronto haya dioses, fantasmas, magia y caos en el orden que había antes de viajar a Florida por la muerte de un padre ausente.

De aquí saldrían muy buenas series. (Fuente: Fuera de Series)

‘El libro del cementerio’ (2008)

De El libro del cementerio aseguran en IMDB que hay anunciada una adaptación en la que el propio Gaiman figura como productor de la que no se dan más datos. Ni siquiera si se trata de una película o una serie. El material de partida es el de un bebé que logra escapar de un asesino que mata a sus padres y hermanos. Aviso: no tiene nada que ver con Harry Potter. Nadie Owens, como llama su familia adoptiva al pequeño, se sale de su cuna en un momento que resultará crucial para para poder seguir respirando y se va de paseo al cementerio de la colina cercana a su casa. Allí le adoptan unos fantasmas y crece hasta que su vida vuelve a estar amenazada.

‘Interworld’ (2011)

Gaiman escribió a cuatro manos Buenos presagios junto a Terry Pratchett y el resultado fue una joya de la literatura fantástica convertida muchos años después en una serie fabulosa con David Tennant y Michael Sheen como Crowley y Azirafel, respectivamente. De la colaboración con Michael Reaves para escribir Interworld (dos años después llegaría la secuela El sueño de plata) no se puede decir lo mismo. Se trata de una novela dirigida a un público juvenil un tanto floja, por decirlo amablemente. Aún así, la idea de un multiverso con muchas y distintas versiones de un mismo personaje con la capacidad de moverse entre mundos y bandos enfrentados era buena. En las manos adecuadas, podría dar lugar a una gran serie.

‘El océano al final del camino’ (2013)

Un viaje al lugar donde vivió de niño le sirve al protagonista de El océano al final del camino para acordarse de los extraños hechos de los que fue testigo y protagonista cuando solo contaba con siete años. Allí, cerca de su casa, se levantaba la granja de las Hempstock, donde vivía su amiga Lettie junto a su madre y su abuela. Una saga de mujeres encargadas de mantener el orden entre mundos y a raya a según qué criaturas. El problema es que el entonces crío decidió no hacer caso a la recomendación de su amiga y en su viaje entre un mundo y otro se trajo un polizón llamado ‘pulga’ que les complicó bastante la vida.

‘El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre’ (2013)

Podría ser una serie de animación o una de acción real con David Tennant dando vida al padre dibujado por Skottie Young en esta novela corta para niños tan divertida como disparatada en la que una botella de leche es crucial. El narrador es un padre al que su esposa le encarga ocuparse de los niños en su ausencia y de comprar leche. Lo segundo se le olvida y cuando les cuenta a sus hijos todo lo que ha tenido que pasar para poder conseguir el preciado líquido para el desayuno narra una serie de aventuras que implican viajes galácticos, piratas, aliens, dinosaurios viajeros del tiempo y un sinfín de locuras más.

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