El sentimiento de grupo como tema en ‘The Nevers’ y otras series de gente con poderes

Amalia True (Laura Donnelly) y Penance Adair (Ann Skelly) son, como dirían los mutantes de X-Men: Primera generación, «mutant and proud» (mutantes y orgullosas), aunque eso implique ser consideradas como bichos raros, rechazadas por una parte de la sociedad, apartadas por sus familias e, incluso, perseguidas para ser aniquiladas como especie de nuevo surgimiento.

Las protagonistas de The Nevers, sus heroínas, construyen su amistad en torno a ese sentimiento de pertenencia a un grupo en el que apoyarse y crecer como personas cuando el mundo se vuelve en su contra. Ellas, pero también los componentes del otro bando, el compuesto por quienes usan sus poderes para hacer el mal o en beneficio propio a costa del sufrimiento de otros.

Pese a estar en lados diferentes de la línea, tanto quienes están en el bando de Amalia como los que se suman al de Maladie tienen mucho más en común que ser ‘tocados’ (así llaman a quienes un evento extraordinario, en su mayoría mujeres, dotó de habilidades especiales). Comparten el ser perseguidas y expulsadas de una sociedad victoriana que las rechaza por lo que son y lo que pueden hacer. El desconocimiento hace que, como ocurría con los mutantes, se les tema y quiera apartar a los márgenes. Cuanto más lejos, mejor. Si acaso, como divertimento, como se hacía con la mujer barbuda en el circo.

Sin embargo, entre sus iguales hallan lo que les niega fuera: empatía y sentimiento de pertenencia. Ahí, rodeadas de quienes son como ellas (o quienes las ven como lo que son: personas) se sienten a salvo, protegidas y en casa. Amalia lo consigue dándoles un techo en el que cobijarse. Maladie les ofrece una familia, un nexo de unión para enfrentarse a quienes les odian y persiguen dándoles a cambio el mismo odio y violencia. Son las Charles Xavier y Magneto de este universo creado por Joss Whedon en The Nevers para HBO, que recuerda a otros muchos de la ficción seriéfila. Porque la mayor parte de las series con protagonistas con poderes (que no superhéroes al uso con uniforme de trabajo) comparten ese gran tema como parte central de su argumento y sus tramas.

Sucede, incluso, con quienes se dedican a hacer el mal y usar sus poderes para imponerse como una especie superior. En el fondo, ellos también buscan cierto grado de aceptación y pertenencia al grupo, un grupo, su grupo. ¿Qué ocurre si no con Deep cuando es expulsado de los Siete en The Boys?, ¿no era esa la razón por la que Starlight quería ser fichada como una de los grandes? Lo de convirtiese en topo de los chicos de Butcher le vino después, cuando se dio cuenta del percal.

Doom Patrol
Condenados, pero juntos. (Fuente: HBO España)

El mecenas y el casoplón

Pero, más allá de The Boys y sus supers supremacistas que darían por buenas las teoría de Zemo en Falcon y el Soldado de Invierno, la mayoría de gente con habilidades especiales en este tipo de series lo que busca es unirse para enfrentar el mal y sobrevivir. Cómo lo consiguen tiene que ver, en un buen puñado de casos, con un mecenas que les acoge y funciona como pegamento. En The Nevers Amalia ejerce como líder. Sin embargo, el colchón económico lo reciben de Lavinia, quien, a la espera de que se desvelen sus intenciones, recuerda un poco a Chief en Doom Patrol.

En The Umbrella Academy los recogidos eran niños y el objetivo formar un supergrupo, aunque lo cierto es que a Sir Reginald Hargreeves el sentimiento paternal no le vino dado con el traje humano. Por eso su familia saltó por los aires a las primeras de cambio. Y les ha costado dos apocalipsis y dos temporadas tender de nuevo los lazos rotos aunque, al menos, lo consiguen. No como Robin en Titans. Rebotado con Batman, se montó su propio escuadrón de sidekicks y se pasaron la segunda temporada echándole la culpa de todo cuanto sucedía. Sin ser ningún santo, el resto tampoco estaba como para tirar la primera piedra y, aún así, consiguió dar una familia de acogida a Raven, Starfire y Chico Bestia durante un tiempo. No tenían a dónde ir hasta que se juntaron con él y acabaron en la torre de los Titans.

La gran familia de 'Sense8'
La gran familia de ‘Sense8’. (Fuente: Netflix)

Esa es otra. Parece que para formar una familia de freaks (usado el término desde el respeto) hay que tener un casoplón al que ir a guarecerse del frío y los malos. El orfanato de The Nevers es espectacular, pero es que la casa de The Umbrella Academy, la mansión de Doom Patrol y la torre de los Titans no se privan de comodidades. Y no digamos de esa edificación subterránea en la que acaban refugiados los chicos de Runaways (estos ya eran grupo antes de tener que huir y no cuentan como marginados por razones obvias). Y qué decir del pintón centro de operaciones de los chicos de The Tomorrow People, serie que también iba muy en la línea de arropar a los iguales frente a un enemigo común con oscuras y exterminadoras intenciones.

En este sentido, el de las guaridas del bien de grandes dimensiones y comodidades de (casi) todo tipo, lo que salieron perdiendo fueron los chicos de Los protegidos, que tuvieron que conformarse con un chalet unifamiliar a las afueras con una vecina entrometida. Pero es que en España las mansiones se estilan menos. Aunque, en el reparto de refugios, la peor parte se la llevaron los de ‘hermanos’ de Sense 8 (huir de una organización malvada no ayuda). Eso sí, si hay una familia de gente con poderes bien avenida, unida hasta las últimas consecuencias y que lleva el sentimiento de pertenencia, el respeto y la empatía hasta límites insospechados esos son los protagonistas de la serie de las hermanas Wachoswki. En eso no tienen rival.

‘The Nevers’ está disponible en HBO.

Compartir