Siempre es buen momento para reinvindicar ‘Fringe’, la mejor serie de J.J. Abrams

Puede que no esté avalada por el éxito que rodeó a ‘Perdidos’, pero, como serie, es mucho más redonda

Por increíble que parezca y con las plataformas repescando viejas y veneradas series, Fringe no está disponible en España en ninguna de ellas. A quienes quieran asomarse a sus universos por primera vez o dejarse arrastrar de nuevo a ellos no les queda más remedio que recurrir al formato físico. Una opción que ni es sencilla, ni barata. Por eso, y por otras muchas razones, siempre es buen momento para reivindicar la serie creada por J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci. Sin importar si está de aniversario o no. A quien corresponda, bien podría echarle un ojo a los derechos a ver qué se puede hacer.

La reivindicación de Fringe puede abordarse desde muchos flancos. Tras cinco temporadas con un total de 100 capítulos y un camino complicado en su relación con la crítica y la audiencia, este procedimental que resultó ser más ha dado muchas y grandes alegrías a los aficionados al género de la ciencia ficción. También algún que otro disgusto y sobresalto. Por que, si entre la renovación y la cancelación hay una delgada línea, en el caso de esta serie llegó a ser translúcida. Sin embargo, al final pudo el apostar por el cierre. Gracias a eso dieron la oportunidad a guionistas y reparto de decir adiós a unos personajes que fueron a más y más.

Casi 13 años después de su estreno, aquel primer episodio que arrancaba con un evento misterioso en un avión (es sabida la afición de Abrams por las escenas en aviones) no ha envejecido ni un ápice. Sigue funcionando como un reloj. Coloca al espectador en una situación de tensión. Una agente que se ve sobrepasada por los hechos y que, como quien está al otro lado de la pantalla, no termina de entender qué esta ocurriendo. Parece poco novedoso: un caso raro a resolver por una pareja de policías que, para más señas, son pareja también en lo sentimental.

Esa solo era la puerta de entrada a la historia de Olivia Dunham (Anna Torv) y Walter (John Noble) y Peter Bishop (Joshua Jackson). Ella ejerce como la recta policía reclutada por un tipo al que no soporta llamado Phillip Broyles (Lance Reddick), al mando de la división Fringe. Esta unidad especial estudia y resuelve, cuando puede, una serie de eventos que a muchos recordaban a los enfrentados por Mulder y Scully. Los de la serie de Abrams respondían a algo llamado ‘el patrón’ y en lugar de aliens había ‘observadores’.

En cuanto al resto, el mayor de los Bishop, el padre, es un científico loco adicto al regaliz rojo encerrado en un sanatorio mental por su bien y el del resto. El otro, su hijo Peter, un treintañero tremendamente inteligente, con un imán para los líos, aficionado a no terminar nada de lo que empieza y con una entrada en escena símbolo del ‘estoy aquí por lo que he venido’.

Una familia de ‘freaks’

Juntos forman un extraño trío que debe hacer frente a retos que superan lo que cualquier mente humana al uso podría asimilar. De la mano, con sus altos y sus bajos, van creciendo con la serie dando forma a su particular familia de freaks. A lo largo de cinco temporadas Fringe no siempre fue redonda ni salió airosa de todos los atolladeros en los que se metió argumentalmente. La primera tanda, por ejemplo, no captó tanto interés como cabría esperar. Aún así, tanto el último episodio de la primera como el de la segunda son dos de los mejores final season que ha visto quien suscribe este texto. A la serie le costó despegar, como a sus protagonistas. En especial a Olivia, poco aficionada a romper el muro levantado a su alrededor. Sus razones tenía, eso sí.

Fringe
Experimentar con Olivia estaba a la orden del día. (Fuente. Fox)

Pero quienes aguantaron fieles ante la pantalla tuvieron su recompensa. Porque ese final en alto que supuso There’s More Than One of Everything dio paso a una segunda temporada en la que el personaje de William Bell (Leonard Nimoy) cobró protagonismo y la serie comenzó a desentrañar un universo muy amplio, con infinidad de posibilidades y ramificaciones por las que bucear. Y ese es uno de los grandes alicientes de Fringe como serie: su construcción. Al contrario de lo que ocurre con Perdidos (por compararla con la serie más popular de Abrams), en esta casi todo encaja. Puede que haya algún fleco suelto y alguna idea sin resolver, pero en un segundo visionado, una vez se conoce cuál es el final del camino, se descubren con regocijo las migas de pan y que el patrón establecido conecta.

Otro de los puntos a favor reside en las múltiples capas. Quien la ve puede quedarse en la más superficial, la que ofrece una suerte de procedimental con aspiraciones y una pareja de protagonistas con cierto interés romántico. Sin escarbar mucho más se aprecia todo el envoltorio de una historia de ciencia ficción muy bien armada, con infinidad de referencias y un universo plagado de cachivaches, inventos y experimentos de lo más interesantes. Tanto que a veces incluso cuesta seguir el hilo de las explicaciones en las que se meten de lleno. Sirva como ejemplo el tanque o la jaula de Faraday. Además, hay viajes en el espacio y el tiempo. Y hasta aquí se puede decir en este sentido sin arruinar la experiencia a quien no la haya vivido aún. Quizá ya se haya dicho demasiado…

‘Fringe’ viaja más allá de lo aparente

Y, más allá de todo esto, están los personajes, sus relaciones, sus motivaciones y sus cuidados arcos. Que Olivia Dunham es la protagonista no hay duda. Como no lo hay tampoco en que Fringe no se limita solo a explorarla a ella o a su relación con Peter. Se mete de lleno en temas tan universales como con las relaciones entre padres e hijos, la lealtad, la traición, el ego, el mal menor por un bien mayor y a la inversa, el egoísmo, el perdón a los demás y a uno mismo…. Al final, lo que buscan la mayoría de los protagonistas de Fringe es eso: redención. Todos han metido la pata con consecuencias nefastas para los demás (aunque unos a mayor escala que otros).

Anna Torv, Joshua Jackson y John Noble irradiaban química dentro y fuera de aquel laboratorio en un sótano de la Universidad de Boston compartido con una vaca, Gene. Pero es que los secundarios se merecerían un tema de análisis propio aparte. Los ya mencionados Leonard Nimoy como William Bell y Lance Reddick como Phillip Broyles. Juntos a ellos, Jared Harris (David Robert Jones), Jasika Nicole (Astrid Farnsworth), Blair Brown (Nina Sharp), Kirk Acevedo (Charlie Francis) y, por supuesto, Michael Cerveris (Septiembre).

Puede que los premios no tuviesen nunca (salvo para alguna que otra categoría técnica) a Fringe en mente, pero esta dejó para el recuerdo algunos capítulos memorables. Aquel centrado en Peter, el musical, el animado, en el que se contaba la historia de Olivia de niña… En realidad, hay muchos más y, aunque en la quinta temporada el tono y la ambientación cambiaron abruptamente, fue un final coherente, justo y reconciliador para todos.

Compartir

Tendencias Recientes

Open