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‘Colores santos’: cuáles son las canciones que Cerati y Melero samplearon en el mítico disco editado hace 30 años

Gustavo Cerati y Daniel Melero trabajaron con 350 horas de grabación, entre las que incluyeron fragmentos de temas de Seal, The Stone Roses y más

Colores santos es un disco de laboratorio, el sueño de tener un estudio propio y también el modo de concretar una obra futurista desde una producción compartida. La alianza entre Gustavo Cerati y Daniel Melero quedó sellada por principios no escritos: pensar un álbum descartando de plano su presentación en vivo y mucho menos fantasear con una segunda parte. Más abajo, en las consideraciones previas, figuran explotar al máximo los opuestos, la improvisación y valorar el error como fuente de inspiración.

En el flamante estudio Supersónico, Cerati y Melero utilizaron cerca de 350 horas de grabación –todo un lujo para la época– y entre los varios caminos por investigar eligieron la estética del sampler, un juego tentador que consistía en utilizar la combinación y contraste de infinitas capas de sonido. Para ello contaban con herramientas de peso como el Akai MPC60, un centro de producción MIDI con sampler integrado que no solo funcionaba como una batería electrónica, también podía samplear un loop de guitarra, un coro de voces o un fragmento de otra canción, y a la vez era utilizado como un secuenciador para componer la parte rítmica de un tema y grabar las notas de otros instrumentos.

En una larga entrevista para la revista El Musiquero de abril de 1992, Melero explica el modus operandi que dominó a las largas sesiones de grabación. “Empieza casi como una improvisación, como una payasada en que uno pone un sonido y dice ‘a ver cómo te las arreglas para poner algo encima de esto’, y a partir de ese desafío se va produciendo como un reciclamiento. Todo empieza desde una actitud casi infantil, divertida, que después nosotros vamos ajustando perversamente”. Entre la inspiración y la búsqueda de nuevos colores aparecen pequeños fragmentos ajenos que funcionan como guías casi imperceptibles destinadas a crear otra canción

A continuación, un repaso de los tracks que aparecen en las canciones de Colores santos:

A los once segundos de “Vuelta por el universo”, el tema que abre Colores santos, se escucha el sonar de un submarino y la base electrónica perteneciente a un remix de “Crazy”, el máximo éxito del cantante británico Seal. La versión electrónica (Chick On My Tip Mix) es una de las diferentes mezclas que tuvo el clásico de Seal editado en formato de maxi-single en 1990. Si bien el momento de la canción es reconocible, la apropiación es mínima y parece casi un detalle de producción para un tema que sigue brillando como otra gran maravilla pop sin fecha de vencimiento.

El golpe seco de Reni en “Fools Gold”, aquel monumental single de 1989 que le informó al mundo la existencia del sonido Madchester a través de los fabulosos The Stone Roses. El toque de batería es la vía de ingreso para el segundo tema de Colores santos. Al fragmento inicial se suma el embate furibundo de “Someone Keep Moving My Chair” de los They Might Be Giants, banda norteamericana de rock alternativo. El vaivén entre sintetizadores y programaciones electrónicas termina por definir la marca sónica de “Marea de Venus”.   

Como adorables amigos de lo ajeno, Cerati y Melero ofrecen su homenaje casi secreto a uno de los sonidos más emblemáticos de la historia del rock. A los 25 segundos de la atmósfera envolvente que impone la cadencia sensual de “Pudo ser” –con la enorme participación de Carola Bony en voz– surge el acorde de apertura de “A Hard Day’s Night”  (sol séptima cuarta suspendida), una marca que “ostenta un significado en la ciencia de Los Beatles solo comparable al mi mayor concluyente de ‘A Day in the Life’”, según palabras del afamado crítico inglés Ian MacDonald, autor del mejor libro de análisis musical sobre la obra de los Fab Four, el imprescindible Revolution in the Head (1997).

En “Quatro”, un tema de pista, Cerati y Melero revelan el buen uso de combinar y confrontar a través del arte de samplear. Por un lado la tensión electrónica del dúo Curve, abanderados del shoegazing, surgen con la base inicial “Already Yours”. Cuando el tema crece en volumen aparecen unas notas de piano provenientes del universo Brian Eno (Ambient1: Music For Airports), faro para Melero en materia de estrategias y otros benditos desvíos.

Quedan a la suerte de los detectores de samples todos esos acordes o notas perdidas en el corazón de Colores santos, aunque es imposible obviar el fragmento sacado de “Goin’ Back to The Wild”, un tema escondido en Supernatural, el exitoso segundo álbum de la banda de electro-rap británico Stereo MCs, que puede marcar el tiempo de la preciosa “Cozumel” pero que no agrega casi nada a una construcción romántica con la voz flotante de Melero y los coros celestiales de Cerati.

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