De The Strokes a System of a Down, repasamos cinco grandes canciones de rock que en este 2026 cumplen o cumplieron 25 años desde su lanzamiento.

El 2001 se consolidó como un año de transición dentro del rock, atravesado por la convivencia de estéticas que hasta entonces parecían irreconciliables. Mientras una vertiente de gran impacto comercial, caracterizada por la fusión entre metal y ritmos urbanos (nu-metal), dominaba los principales canales de difusión, comenzaban a emerger señales de agotamiento en sus fórmulas.
En ese contexto, una nueva generación de propuestas apostó por recuperar cierta tradición del rock más primitivo, despojando la producción de artificios y priorizando la energía directa. Ese impulso, todavía incipiente, no desplazó de inmediato a las corrientes dominantes, pero introdujo una tensión que sería determinante en los años siguientes. La escena empezó a fragmentarse en múltiples direcciones, dando lugar a un panorama donde convivían lo masivo y lo emergente sin una jerarquía del todo definida.
Al mismo tiempo, el campo alternativo amplió sus márgenes expresivos al incorporar elementos electrónicos, climas más introspectivos y estructuras menos convencionales. Esta expansión no solo diversificó el lenguaje del género, sino que también contribuyó a desdibujar sus fronteras, acercándolo a otros territorios musicales y a nuevas formas de producción.
Las canciones publicadas a lo largo de ese año, entonces, no solo reflejan un repertorio amplio y heterogéneo, sino también un momento de inflexión. A continuación, recopilamos cinco grandes canciones de rock que en este 2026 cumplen o cumplieron 25 años desde su lanzamiento.
The Strokes – «Last Nite»
«Last Nite» fue el segundo corte de difusión de Is This It (2001), el disco debut de The Strokes. La canción se inspiró directamente en «American Girl» de Tom Petty, algo que los propios Strokes reconocieron públicamente y que Petty tomó con humor y admiración. Su videoclip, dirigido por Roman Coppola, recrea un programa televisivo de los años 70 y capturó a la banda tocando en vivo siendo «ellos mismos», lo que derivó en una actuación notoriamente afectada por el alcohol y otras sustancias.
Weezer – «Island in the Sun»
«Island in the Sun» fue el segundo single de The Green Album (2001), tercer disco de Weezer. La canción nació de una maqueta que Rivers Cuomo había grabado en solitario y que el productor Ric Ocasek rescató para trabajarla con toda la banda. El propio Cuomo la señaló como la canción que más rédito económico le generó al grupo. Cuenta con dos videoclips diferentes: el oficial, dirigido por Marcos Siega, muestra a la banda tocando en un casamiento mexicano; y el segundo, encargado al director Spike Jonze después de que MTV rechazara al primero, terminó siendo el más popular y visto, y presenta a tres de los integrantes jugando con animales en Simi Valley, Los Ángeles.
System of a Down – «Chop Suey!«
«Chop Suey!» fue el primer corte de difusión de Toxicity (2001), segundo álbum de estudio de System of a Down. Originalmente titulada «Suicide», la canción aborda, según el guitarrista Daron Malakian, el modo en que la sociedad juzga a las personas de manera diferente según las circunstancias de su muerte. Su letra culmina con una cita del Nuevo Testamento de la Biblia, que Serj Tankian encontró al azar entre libros de la colección del productor Rick Rubin.
Gorillaz – «Clint Eastwood»
«Clint Eastwood» fue el single debut de Gorillaz. Sin duda alguna, sorprendió con su combinación de rock alternativo, rap y samples, logrando una mezcla de géneros que marcó el estilo distintivo de la banda virtual. El rap en este tema corre a cargo de Del Tha Funkee Homosapien, mientras que Damon Albarn interpreta el estribillo.
Blink-182 – «First Date»
«First Date» es el segundo single adelanto de Take Off Your Pants and Jacket (2001), cuarto disco de estudio de Blink-182. La canción nació de un desafío: cuando su mánager Rick DeVoe les reclamó que al disco le faltaba «un himno veraniego», Tom DeLonge y Mark Hoppus respondieron con creatividad y compusieron «First Date» y «The Rock Show» casi de inmediato. DeLonge se basó en su primera cita con quien sería su esposa, Jennifer Jenkins, una visita a SeaWorld de San Diego que recordó como notoriamente incómoda, para retratar la torpeza e incomodidad de ese primer encuentro.