De Lady Gaga a Prince, a continuación repasamos cinco tapas de discos protagonizadas por motos.

La motocicleta es un elemento fuertemente asociado a la cultura del blues en Argentina, también al universo del heavy metal y, en términos conceptuales, es un vehículo que emana sensualidad y rebeldía. Por eso, numerosos músicos han elegido incorporarla en las portadas de sus álbumes. A continuación, cinco tapas de discos protagonizadas por motos.
Meat Loaf – Bat Out of Hell (1977)
Para su disco debut, el excéntrico músico apostó por una imagen que no pasaría desapercibida, y la idea habría nacido de Jim Steinman, también compositor del álbum. En esta tapa puede verse la ilustración de un hombre —o criatura— que parece emerger de su tumba en un cementerio. La imagen, repleta de elementos que se despliegan sobre un fondo rojo, estuvo a cargo de Richard Corben y fue mencionada por la revista Q en su lista de “Las cien mejores portadas de discos de todos los tiempos”.

Lady Gaga – Born This Way (2011)
Este es uno de los discos más icónicos de la carrera de Gaga, en el que abandonó su estética puramente ligada al pop y propuso una portada con rasgos de glam rock en la que su cuerpo es el de una motocicleta. Su rostro aparece en primer plano y sus brazos se integran como parte de la estructura del vehículo. Oscura y extraña, esta tapa, a cargo de Nick Knight, posiblemente no sea uno de sus mayores aciertos estéticos y conceptuales, pero sí resulta reconocible al instante.

Mötley Crüe – Girls, Girls, Girls (1987)
La motocicleta simboliza sensualidad, libertad y rebeldía, y nada mejor que esos conceptos para una banda de glam metal. Este fue su cuarto álbum de estudio y en la portada pueden verse a los cuatro integrantes luciendo sus portentosas melenas y camperas de cuero, mientras que dos de ellos montan motocicletas estilo chopera. El disco fue un gran éxito para la banda y marcó un viraje hacia el blues.

Cheap Trick – In Color (1977)
Para su segundo disco, la banda de rock estadounidense ideó un concepto moderno que plantea el diálogo entre el pasado y el presente. En la portada se ve, en una foto a color, a dos integrantes de la banda sentadas sobre motocicletas choperas, con una actitud desafiante. En la contratapa, en cambio, aparece el resto del grupo en una imagen en blanco y negro, montando motocicletas más antiguas.

Prince – Purple Rain (1984)
El glamour, el rock y la ambigüedad sexual lograron condensarse en una sola portada. Los responsables fueron la directora de arte Laura LiPuma y los fotógrafos Ed Thrasher y Stuart Douglas Watson, quienes montaron un escenario que emana el espíritu ochentoso y la extravagancia de Prince. En esta imagen se ve al músico montado sobre una moto, con una niebla detrás que representa tanto el smog como el humo del escenario. En un segundo plano aparece una mujer en la puerta de su casa, en una clara señal de erotismo. Como detalle final, el álbum cuenta con un marco floreado que le da un toque naif y suaviza el conjunto de elementos.
