A mediados de los 70, Kiss tenía un problema muy concreto: si bien llenaba recintos con sus fieles seguidores, no vendía muchos discos. La banda, formada en Nueva York en 1973 por Paul StanleyGene SimmonsAce Frehley y Peter Criss, había construido su reputación sobre la base de sus actuaciones en vivo, caracterizadas por los ya históricos looks y maquillajes de los músicos, sangre falsa y explosiones que dejaban al público sin aliento. Pero, a la hora de trasladar esa energía al estudio, algo se perdía.

Sus tres primeros trabajos de estudio, Kiss (1974), Hotter Than Hell (1974) y Dressed to Kill (1975), apenas rozaron el top 100 del Billboard 200. «Nunca creí que ninguno de nuestros primeros tres discos capturó la intensidad de lo que la banda era«, reconoció Stanley. «Era un problema porque la gente venía a vernos y muchos de ellos no compraban nuestros álbumes«. El abismo entre lo que Kiss era sobre el escenario y el nivel de ventas de sus discos estaba hundiendo comercialmente a la banda.

Kiss
Kiss

Por eso, en 1975 el grupo tomó una decisión arriesgada: lanzar un álbum doble en vivo. «Alive! fue el último intento desesperado de una banda que no había despegado con los primeros tres discos», reconoció Simmons en una entrevista con MusicRadar en 2012. Y fue más lejos al agregar: «Decidimos lanzar no solo un LP en vivo, sino uno doble. Si este iba a ser nuestro último proyecto, salgamos con todo«.

Alive!, publicado el 10 de septiembre de 1975 y grabado principalmente en el Cobo Hall de Detroit, cambió todo. El disco vendió más de cuatro millones de copias solo en Estados Unidos y también salvó a su sello, Casablanca Records, que estaba al borde de la quiebra. El sencillo en vivo de «Rock and Roll All Nite» se convirtió en el primer gran éxito radial de Kiss, que al año siguiente publicó Destroyer, un LP producido por Bob Ezrin con grandes canciones como «Detroit Rock City».