Ozzy Osbourne conoció muy bien la historia de la música, especialmente la del heavy metal y el hard rock, dos géneros en los que se especializó. En una entrevista con NME en 2016, fue invitado a repasar el soundtrack de su vida y definió a «Black Sabbath», la pista que abre el álbum debut homónimo de su banda de 1970, como “la pista más aterradora jamás escrita”.

Al hablar sobre el tema, el artista británico recordó cómo su obra provocaba reacciones intensas en el público: «Cuando empezamos a tocar, en cuanto sonaban los primeros acordes de esa canción, las chicas jóvenes en la audiencia se asustaban. Pensaban que éramos amigos de Satanás o algo así. Ahí fue cuando comenzó todo eso del ‘Príncipe de las Tinieblas'».

La canción, caracterizada por su uso del intervalo conocido como «El intervalo del diablo» (término que se refiere al intervalo de tritono, una combinación de notas que son consideradas disonantes y se asocian con el diablo), estableció el tono oscuro y siniestro que definiría a Black Sabbath y al propio Osbourne.