A veces no hace falta un gran estudio para grabar un gran disco. Así lo demuestran bandas y artistas que apostaron por las grabaciones caseras o por locaciones alternativas para lograr importantes álbumes de la música popular.

4 discos que fueron grabados en casas:

Red Hot Chili Peppers – Blood Sugar Sex Magik (1991)

La banda se instaló en una mansión ubicada en Laurel Canyon, Los Ángeles, para grabar este disco que representa un gran salto de popularidad en su carrera. Junto al productor Rick Rubin, los músicos experimentaron la convivencia y la creación bajo el mismo techo. Se trata del quinto álbum de Red Hot Chili Peppers, el cual vio la luz en 1991 y reúne grandes hits como «Give It Away», «Under the Bridge», «Suck My Kiss» y «Breaking the Girl», canciones que reflejan la versatilidad sonora y creativa que la agrupación comenzaría a desplegar a partir de entonces.

Bruce Springsteen – Nebraska (1982)

Este disco estrenado en 1982 es uno de los más peculiares de la carrera de Springsteen y, en gran parte, se debe a cómo fue grabado. El músico registró en su casa de Nueva Jersey los demos en una portaestudio con la intención de regrabarlos luego en el estudio junto a la E Street Band; sin embargo, finalmente se decidió por publicar estas versiones originales. Esto le otorga al álbum un sonido más despojado y menos grandilocuente comparado con sus trabajos anteriores. Se trata de una obra fuertemente intimista, recorrida por un cierto pesimismo y letras de gran profundidad. Es un disco que representa un quiebre en la carrera de The Boss, quien en una entrevista con Rolling Stone habló del proceso: «Iban a ser demos. Luego tenía un pequeño Echoplex y las mezclé un poco, y eso fue todo. Esa fue la cinta que se convirtió en disco. Finalmente pensamos: ‘Oh, ese es el álbum'».

Kate Bush – Hounds of Love (1985)

Este disco icónico fue grabado en el Wickham Farm Studio, el estudio casero ubicado detrás de la casa familiar de la artista. Lo cierto es que fue un proceso extenso que implicó el registro de demos, la posterior producción de estos en un estudio profesional y, finalmente, la regrabación de las canciones que hoy se encuentran entre las más reconocidas de su carrera.

Paul McCartney – McCartney (1970)

En 1970, Paul McCartney estrenó su primer disco solista, un paso que se sentía como un salto al vacío luego de la ruptura de The Beatles. El músico se había instalado en su granja de Campbeltown, en Escocia, durante un período fuertemente signado por la depresión y el alcoholismo, mientras convivía con su esposa Linda y sus hijos. Allí, en pleno enfrentamiento con John Lennon, se dispuso a componer y luego a grabar de manera casera en su casa de St John’s Wood con una «Studer, un micrófono y nervio». Este álbum terminó completándose luego en los estudios Morgan y Abbey Road.