A fines de los años 80, el «Padrino del Soul» aseguró que el rap no era una revolución.

James Brown, nacido el 3 de mayo de 1933 en Barnwell, Carolina del Sur, fue una de las figuras más influyentes del siglo XX y era perfectamente consciente de ello. Mundialmente conocido como el «Padrino del Soul», el cantautor no solo se destacó en dicho género sino que, según su parecer, también fue uno de los máximos responsables del nacimiento de otro: el rap.
En una entrevista de 1987, cuando grupos como Run-DMC y los Beastie Boys ya eran nombres conocidos, Brown fue directo y señaló:
«Esas son malas copias; no voy a decir malas copias, son copias de lo que pensaban que yo hacía en los 60, como ‘Let the Brother Rapp’. Lo que están haciendo son cosas que yo hice hace años. La música rap es una especie de variación, es como el final de una canción de James Brown, lo que hacíamos al final«.
Con sus palabras, Brown apuntaba a los momentos improvisados y espontáneos al cierre de sus grabaciones y actuaciones en vivo, los cuales estaban cargados de la misma energía que el rap abrazaría años después.
Más allá de la opinión de Brown, lo que es innegable es que algunas de sus grabaciones fueron la base de sampling más usada en la historia del hip-hop. Tracks como «Funky Drummer» o «Think (About It)», de Lyn Collins, producido por él, fueron reutilizados en miles de temas. De hecho, Chuck D, el líder de Public Enemy, lo resumió de manera contundente: «James Brown presentó los mejores grooves. Hasta hoy, nadie se le ha acercado en términos de funk».